| Las imágenes satelitales muestran la presencia de una pequeña acumulación de lava en estado líquido (lago de lava) en el fondo del cráter del volcán, lo cual abre la posibilidad que la alimentación
de lava líquida desde el conducto volcánico se mantenga, ocupe espacios mayores en el interior del cráter y termine por derramarse por la parte más baja del cráter que mira hacia el lado noroccidental. En este caso se tendría como resultado uno o varios flujos de lava que
característicamente tienen una movilidad restringida, velocidades del orden de unos pocos
metros a decenas de metros por hora y podrían alcanzar las partes bajas de la ladera contenidas
entre las quebradas de Juivi Grande y Achupashal. La presencia de lava en estado líquido a nivel del
cráter es representativa de un menor contenido de gases en la mezcla magmática, con lo cual el nivel de
explosividad de las erupciones en este escenario sería bajo y no representaría una amenaza para
aquellas zonas en el lado Norte o en el lado suroccidental que no están conectadas directamente con el
labio bajo del cráter en su forma actual.
Nos permitimos recordar que los otros escenarios posibles siguen siendo los tres anteriores
presentados a las autoridades a principios de semana y que nos permitimos recordarlos: -
grandes columnas eruptivas de ceniza que serían transportadas en dirección del viento
predominante; - erupciones explosivas grandes que impliquen la generación de flujos
piroclásticos que afecten las zonas prescritas en el mapa de peligros volcánicos del Tungurahua;
- emisión moderada de ceniza y un retorno paulatino a la normalidad. |