| Quince días antes del día de los difuntos, rondapor las calles de este pueblo, a paso ligero, acompañado de una campana y con su traje blanco, un personaje que ya es una leyenda en Patate, el animero.
Su misión es interrumpir el silencio d ela noche, luego de un redoble de campanas y seguido d eun canto lúgubre de "UN PADRE NUESTRO Y UN AVE MARÚA..... POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO.... POR EL AMOR A DIOS"; invitando a la comunidad a rezar por las ánimas que purgan o pagan penas por faltas o pecados cometidos en vida. Es el pedido que hace a todos los fieles, quienes con un gesto de obediencia prenden las luces para elevar la plegaria y rezar por los seres que ya dejaron esta vida.
Noche tras noche y con la esperanza que su guía sea una brillante luna, inicia su rrecorrido desde el cementerio a las 21H00; transita las esquinas del pueblo con su voz lúgubre para finalizar en el cementerio a la madrugada del siguiente día. Su labor inspira respeto ara unos y temor para otros; su vida está entre vivos y muertos.
Personas como Don Luis Guamán Fonseca han heredado esta tradición, del señor Ángel Guamán y éste a su vez de sus ancestros; constituyen algunas generaciones que rayan las páginas de la historia como personajes típicos del pueblo, dejándonos su heredad familiar y cultura.
DOn Luis Guamán nos cuenta que se inició cuando él tenía 15 años, hoy ya tiene 67, su deseo obligó a su padre a enrumbarle por un camino de penitencia. Sus primeros consejos fueron: "No verás atrás hasta que te endures un poco". Así, se convirtió en la tercera generación de una misma familia, en la práctica como "ANIMERO DEL PUEBLO". |